HABLEMOS CON SERIEDAD
En recientes fechas ha vuelto a surgir la polémica alrededor de la compra original de los terrenos, sobre los que se urbanizaron Zibatá y Zakia. El tema ha llegado a medios nacionales, poniendo en entredicho la legitimidad de la propiedad en dichos fraccionamientos. Sin embargo, quienes ya tienen tiempo en Zibatá, recordarán que la misma polémica surgió en el contexto del período electoral pasado, sin que hubiese seguimiento alguno al término del mismo… Simplemente, no pasó nada.
¿Debe preocuparnos el tema, en esta ocasión?
Si bien es cierto que hay intereses políticos que suelen atacar a empresas, e impactar a su clientela, a fin de provocar ese miedo necesario para dinamizar acciones desde el poder, vamos a reflexionar con seriedad al respecto.
Para que los compradores finales de casas y terrenos en Zibatá y Zakia adquirieran sus propiedades, llevaron a cabo gestiones complejas en las que participaron notarios, abogados, instituciones bancarias y dependencias públicas como Catastro y el Registro Público de la Propiedad, los cuales revisaron escrituras originales tanto como antecedentes de los predios. ¿Acaso todos omitieron o realizaron una mala praxis, para beneficiar a esos intereses oscuros, incumpliendo la Ley o, en el caso de los bancos, poniendo en riesgo la garantía de pago que otorgan?
Suponiendo sin conceder que, en realidad se hubiese cometido omisión por todos los pares de ojos involucrados, ¿por qué surge este ruido mediático cada tres años, en contextos electorales? ¿Pretenderán que la gente deje de comprar inmuebles en estos fraccionamientos, o que se cuestione la función de administraciones municipales y estatales?
Si bien existe la corrupción tanto como el fraude, el dolo, el abuso de confianza y la ignorancia, la complejidad de las diligencias hace inviable la posibilidad de perder una propiedad en estos fraccionamientos, por la cantidad de entidades involucradas.
No obstante, más allá de los intereses políticos que pudieran estar detrás de dicha polémica, la inquietud surgida debe darnos pauta para proteger la plusvalía en entredicho, contando y valorando las buenas historias que ciertamente hay, tras la decisión de venir a residir en Zibatá. Si bien tenemos áreas de oportunidad, con las cuales estamos trabajando, también es cierto que el orden plasmado en el diseño arquitectónico, el paisajismo, las áreas verdes, los parques, las plazas, los comercios y la movilidad peatonal nos ha cambiado la manera de vivir a muchos.
Dado que la naturaleza del negocio inmobiliario está en la especulación, sin duda facilita la comisión de delitos diversos, por lo que la compra y venta de inmuebles requiere de mucha atención, revisión, investigación y comprobación de parte de los compradores, así como del profesionalismo debido de parte de los vendedores; sin embargo, también es un acto de responsabilidad cívica no caer en el amarillismo mediático o el golpeteo mercadológico que la competitividad suele generar, en el contexto de un mundo enfocado en los beneficios comerciales.
Por un Zibatá de orden y respeto, mejoremos nuestro nivel de conciencia.
¡Comparte, por el bien común en Zibatá!
